Un
juez federal de Nueva York ha declarado legal, en sentencia del pasado 27 dediciembre, el programa de recolección de datos telefónicos de la Agencia
Nacional de Seguridad estadounidense (NSA), amparándose en motivos de lucha
contra el terrorismo.
El
fallo contrasta con otro publicado el pasado 16 de diciembre en Washington, ante
la denuncia interpuesta por el abogado y activista Larry Klayman, en la que
exigía que se eliminaran de la base de datos de la NSA toda la información
referente a él y a uno de sus clientes; el juez Richard Leon la estimó considerando
que las escuchas “orwelianas” a ciudadanos privados quebrantan su privacidad en
un grado probablemente inconstitucional, al violar la prohibición de captación y búsqueda de
información personal más allá de límites razonables, según dispone la CuartaEnmienda de la Constitución estadounidense:
“El
derecho de los habitantes de que sus personas, domicilios, papeles y efectos se
hallen a salvo de pesquisas y aprehensiones arbitrarias, será inviolable, y no
se expedirán al efecto mandamientos que no se apoyen en un motivo verosímil,
estén corroborados mediante juramento o protesta y describan con particularidad
el lugar que deba ser registrado y las personas o cosas que han de ser
detenidas o embargadas.”